Abril 5 Habilidades parentales II
Mayo 10 Dinámica Familiar
Junio 14 Desarrollo Madurativo
Julio 5 Duelo
Cada taller teórico-práctico tiene una duración de 2 horas: 9:30 a 11:30am
Informes en Bogotá: Patatin Patatero telf: 2532201 cel: 3103439929/ 3214692897
El objetivo de este blog es abordar distintas problemáticas que se presentan en la vida, generar un espacio de reflexión y discusión.
jueves, 20 de marzo de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
Como hacer críticas constructivas:
- Juzguemos la conducta o la actuación, no a la persona.
- Seamos objetivos y concretos en nuestros comentarios
- No insistamos en errores o conductas del pasado y centrémonos en ver qué cambios se pueden hacer para mejorar.
- Escuchemos atentamente para ver si la persona tiene alguna dificultad u objeción en relación con los cambios propuestos.
- Reconozcamos haber oído y comprendido lo que se nos ha dicho, y no sólo las palabras, sino también su significado. (parafraseo)
- Expresémonos con firmeza y seguridad, es decir, sin titubeos ni agresividad, e intentemos lograr un resultado o un compromiso satisfactorio para ambas partes.
Como señalan Dryden y Gordon: Criticar la actuación o la conducta de alguien no es un fin en sí mismo: la crítica constructiva tiene un objetivo. Ese objetivo es cambiar la manera de realizar un trabajo, cambiar algún aspecto de la actuación de una persona o provocar un cambio de conducta.
Michael Neenan y Windy Dryden. Coaching para vivir.
miércoles, 30 de octubre de 2013
LAS 7 DIRECTRICES PARA UNA BUENA RELACIÓN Y COMUNICACIÓN
1. Acepte a su pareja “tal como es”: No culpe. Acepte que, si mantiene la
relación es para encontrarse bien juntos, no para arreglar, reformar o
perfeccionar a su pareja. Responsabilícese de sus propios sentimientos. Puede
permitirse el influir en su pareja, pero no exigirle que cambie. Y dele también
la libertad para que influya en usted. Sí, para que le persuada y le informe.
2. Manifieste su aprecio con frecuencia:
Evite las críticas
constantes. Reconozca con frecuencia las cosas buenas de su pareja, aunque sea
por pequeñas cosas. Encuentre, descubra
o incluso cree cosas que valora realmente en su pareja y hágalo saber.
La sinceridad y la honestidad son muy importantes aquí. Evite una relación de
tipo “asesino”, criticando frecuentemente a su pareja.
3.
Comuníquese
desde la integridad: Sea honesto respecto a las creencias y las evidencias que
estén en desacuerdo con sus propios puntos de vista de lo que está sucediendo.
Cuando su pareja tenga razón, admítalo. Sea sincero, pero con tacto. Acepte la
existencia de diferentes percepciones de una misma cosa. Establezcan el acuerdo
de no castigarse uno al otro y háganlo honestamente. Acuerden que ambos van a
ser honestos y que van a creer en la honestidad del otro.
4.
Comparta
y explore las diferencias con su pareja: Explore los desacuerdos con su pareja con el
fin de ir hacia un acuerdo en el que salgan ganando los dos, de alcanzar una
resolución que acepte parte de los dos
puntos de vista o con el fin de estar de acuerdo en el desacuerdo. Además, este
dispuesto a llegar a un arreglo, sin hacerle creer que está de acuerdo cuando,
en realidad, no lo está.
5.
Apoye
los objetivos de su pareja: No renuncie a su propia integridad ni a sus puntos de
vista o deseos importantes, pero vaya hasta donde se lo permita su honestidad
para apoyar a su pareja, aun cuando usted esté claramente en desacuerdo.
6.
Concédale
a su pareja el derecho a equivocarse: Respete el derecho de ambos a ser una
persona falible (su inalienable derecho a cometer errores y a aprender de sus
experiencias y errores).
7.
Reconsidere
sus necesidades como objetivos que puede alcanzar con posterioridad:
Esta es una directriz
que le va a permitir trabajar adecuadamente con las otras seis directrices.
Cuando no consiga lo que quiera o desee, recuerde que no tiene por qué
conseguir lo que quiere, ¡ahora o nunca!
Opte
por practicar las siete directrices como un compromiso unilateral, haga lo que
haga su pareja. Cada vez que las cosas no le salgan bien, intente descubrir
dónde se equivocó. También puede que
tenga algo importante que aprender sobre su manera de hablar o de escuchar.
Como mejorar las relaciones íntimas. Albert Ellis & Ted
Crawford. 2003
viernes, 25 de octubre de 2013
Reflexión
"LA VIDA ES COMO UN ARCO IRIS, CUANTOS MÁS COLORES VES, MÁS OPORTUNIDADES TIENES". María del Carmen Vera M.
domingo, 20 de octubre de 2013
LOS CELOS
El
tema de los celos es una amenaza real o imaginaria a nuestra relación con
nuestra pareja por parte de otra persona (rival). Los celos malsanos se han
descrito como “una preocupación irracional excesiva por la fidelidad de la
pareja y que carece de bases objetivas” (Bishay y otros, 1996, pag9 ). Si
padecemos celos malsanos, podemos inferir lo siguiente: que el “abandono” de
nuestra pareja es inminente, que nuestra relación está amenazada cuando no es
verdad, las conversaciones de nuestra pareja con otra persona son prueba de
infidelidad, que ya no tenemos en exclusiva la atención o el amor de nuestra
pareja y que nuestra pareja actúa de una manera que viola nuestros “derechos de
propiedad”. Los celos se suelen combinar con otras emociones, por ejemplo: ¿y
si me deja? Sin ella no podré vivir” (ansiedad); “si se siente atraído por otra
mujer es que me encuentra repulsiva” (depresión); “Le romperé la cara a ese cabrón por intentar quitármela”
(ira). Según Hauck (1982), la causa de los celos no es la desconfianza hacia
nuestra pareja, sino la falta de confianza en nosotros mismos: nuestra supuesta
incapacidad de afrontar y vencer a rivales reales o potenciales porque nos
creemos inferiores a ellos (por ejemplo, por no ser tan atractivos o buenos en
la cama).
Cuando
sufrimos celos malsanos es probable, entre otras cosas, que busquemos
constantemente que nuestra pareja nos confirme su amor (de verdad me quieres?),
que controlemos su conducta (“Me dijiste que fuiste al bar el viernes por la
noche, pero Juan me dijo que no te vio), que busquemos indicios de infidelidad
( revisarle el celular para buscar conversaciones comprometedoras), que
limitemos sus movimientos (“no quiero que vayas a la fiesta de tu oficina) y
que la acusemos continuamente de infidelidad (“no me mientas más, sé que la
estás viendo”). El resultado más previsible de esta conducta es conseguir que
se aleje de nosotros mismos la persona a la que decimos querer tanto!
En
los celos leves o moderados (lo que Ellis
[1996] llama “celos sanos”), también inferimos la existencia de una
amenaza para nuestra relación pero la usamos como un estímulo para descubrir
que puede funcionar mal en la relación e intentar corregirlo de una manera
constructiva (por ejemplo: nuestra pareja está harta de que trabajemos tantas
horas y de nuestra escasa actividad sexual, y nos comprometemos a dedicarle más
tiempo tanto dentro como fuera de la cama). No exigimos la exclusividad de la
atención o el amor de nuestra pareja porque comprendemos que puede ser atractiva
para otras personas, sin que ello signifique que acabe en la cama con alguien.
Si
la infidelidad ya se ha producido y aún queremos salvar la relación, podemos
exponer con firmeza qué cambios esperamos en la conducta de nuestra pareja y
las consecuencias de una “recaída”. Si somos rechazados por nuestra pareja, no
debemos rechazarnos nosotros mismos a causa de ello porque la evaluación que
hagamos de nuestra persona está en nuestras manos, no en la suya (“puede que ya
no me quiera, pero aún puedo conseguir una pareja si así lo deseo).
En
conclusión es importante identificar si “sufrimos de celos malsanos” y buscar
soluciones a esto, de manera tal, que en futuras relaciones de pareja nos
ahorraremos mucho “sufrimiento” y orientaremos más nuestra atención a disfrutar
de la persona que hemos elegido.
Coaching
para vivir. Michael Neenan y Windy Dryden. 2002
Adaptación:
MC Vera M. Instituto Albert Ellis Colombia
viernes, 18 de octubre de 2013
10 TIPS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN
1. Evita juzgar
2. Intenta no etiquetar
3. Trata de no asumir una posición acusatoria
4. Recuerda no “sacar el pasado judicial”
5. No compares
6. Evita las amenazas
7. Describe tus emociones en vez de atacar o manipular con ellas
8. Mantén tu lenguaje no verbal abierto y receptivo.
9. Expresa mensajes completos y concisos
10. Verbaliza mensajes claros
martes, 15 de octubre de 2013
AUTOACEPTACIÓN INCONDICIONAL
Es
importante que empecemos por reconocer que las creencias irracionales que desatan gran parte de
nuestras emociones y conductas
autodestructivas incluyen siempre autoexigencias (tengo que, debo, es necesario
que...) Una vez logremos identificarlas, lo siguiente es combatir activamente esas exigencias
absolutistas que nos imponemos y que tantos problemas nos ocasionan.
Para
ello, comenzaremos hablando de la
autoexigencia incondicional, una de las actitudes o filosofías que nos
ayudarán a evitar la perturbación o al menos, a reducir nuestras tendencias
desestabilizadoras. La autoaceptación incondicional consiste en aceptarse (y quizás valorarse
como una persona razonablemente buena) independientemente de la conducta. Es decir,
independientemente de que le salgan a uno las cosas bien o que se gane la aprobación de los demás. Eso
no quita que no juzgue lo que hace y como lo hace, porque necesita vivir en el
mundo y llevarse bien con los demás. También es posible que uno se marque metas
muy altas sobre lo que puede hacer, lo que le gustaría hacer y cuanta
aprobación le gustaría recibir de sus familiares y amigos. Sin embargo, en el
caso de la autoaceptación incondicional,
uno preferiría alcanzar estas metas, pero nunca se las impone como una
condición para su bienestar y su aceptación. Además cuando una persona se
acepta incondicionalmente no está evaluando su forma de ser basándose en sus
metas, sino se acepta existencialmente porque así lo elige. Con la
autoaceptación incondicional a uno le debe gustar o no lo que hace y aceptarse
incluso cuando no le guste del todo su forma de pensar, sentir y actuar.
Cómo
conseguir la autoaceptación incondicional?
·
Decida
que es un individuo único, que está vivo y que quiere llevar una vida feliz,
libre de sufrimiento. Esta es la vida
que quiere y que elige.
·
Decida
seguir adelante y llevar una vida feliz, intentando llevar a cabo muchas
actividades (como despertarse en la mañana e ir a trabajar) y convivir
cordialmente con otras personas que le ayudarán a seguir vivo y a llevar una
vida razonablemente feliz.
·
Para
funcionar adecuadamente evalúe las cosas que hace (y no hace), para saber si le
ayudan a seguir adelante con su vida y a ser razonablemente feliz. En caso
afirmativo, las califica de “buenas” y de no ser así las tacha automáticamente
de “malas”. Generalmente también emite juicios de valor sobre las relaciones
que tiene con los demás: si se lleva bien con ellos, son “buenos” y si se
llevan mal, los califica de “malos”.
·
Decida
no dar a su forma de ser, su esencia y su persona una evaluación general. Tenga
en cuenta que a lo largo de la vida los
seres humanos realizamos miles de acciones; algunas buenas, otras malas y otras
ni buenas ni malas. En consecuencia, es muy probable que juzgarnos globalmente
como personas sea inexacto, además de imposible.
·
Cada
uno tenemos una personalidad definida (somos únicos), pero es mejor que
evitemos valorar o juzgar nuestra forma de ser. Todos llevamos a cabo un sinfín
de actividades para conseguir nuestros objetivos de seguir vivos y vivir
felices. Recuerde que no somos lo que hacemos, sino más
bien un proceso cambiante y vivo. Por este motivo es imposible juzgar nuestro
ser con exactitud y rigor.
·
Por
lo general, preferimos evaluar nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos a
evaluarnos como personas. Sin embargo, no es fácil hacerlo porque tenemos una
fuerte tendencia a emitir juicios y valoraciones sobre lo que hacemos y lo que
somos, es decir, sobre nuestra forma de ser. Esto es algo que aprendemos de la
sociedad, de nuestra familia, los amigos, profesores , medios de comunicación,
etc. Nuestra tendencia, tanto innata como adquirida, a autoevaluarnos es tan
fuerte que llega un momento en que se convierte en una práctica habitual y
automática. Es importante tratar de hacer el esfuerzo de no juzgarse como
personas aunque nos cueste.
Cuando
se alcanza el estado de autoaceptación incondicional, uno se observa y se dice:
“mi forma de pensar, sentir y comportarme es inadecuado y desestabilizadora,
pero yo, como ser humano, tengo el poder de moldearla y mejorarla. En mis manos
está hacerlo”. Por consiguiente, aceptarnos incondicionalmente nos ayudará a
crecer y madurar, mientras que si nos definimos automáticamente como “malas personas” o “personas poco capaces”
sólo conseguiremos limitar nuestra capacidad de desarrollo.
En
consecuencia, podemos concluir que “Dado que no soy ni “bueno” ni “malo” al
cien por ciento, y dado que tengo control sobre mi conducta, tengo la opción de
aceptarme con mis “buenas” acciones y también con las “malas”. Por lo tanto,
una vez más, puedo prolongar mi vida y colmarla de felicidad. Además, puedo
corregir mis “malas” acciones y aumentar de esta forma las “buenas”, lo cual me
permitirá vivir más alegremente
Sentirme
mejor, estar mejor y seguir mejorando. Albert Ellis, 2001.
Adaptación:
MC Vera M. Instituto Albert Ellis Colombia
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