jueves, 20 de marzo de 2014

Taller Habilidades Parentales Bogotá

Abril 5      Habilidades parentales II
Mayo 10  Dinámica Familiar
Junio 14   Desarrollo Madurativo
Julio 5      Duelo

Cada taller teórico-práctico tiene una duración de 2 horas: 9:30 a 11:30am

Informes en Bogotá: Patatin Patatero telf: 2532201 cel: 3103439929/ 3214692897


jueves, 13 de marzo de 2014

Como hacer críticas constructivas:



  • Juzguemos la conducta o la actuación, no a la persona.
  • Seamos objetivos y concretos en nuestros comentarios
  • No insistamos en errores o conductas del pasado y centrémonos en ver qué cambios se pueden hacer para mejorar.
  • Escuchemos atentamente para ver si la persona tiene alguna dificultad u objeción en relación con los cambios propuestos.
  • Reconozcamos haber oído y comprendido lo que se nos ha dicho, y no sólo las palabras, sino también su significado. (parafraseo)
  • Expresémonos con firmeza y seguridad, es decir, sin titubeos ni agresividad, e intentemos lograr un resultado o un compromiso satisfactorio para ambas partes.

Como señalan Dryden y Gordon: Criticar la actuación o la conducta de alguien no es un fin en sí mismo: la crítica constructiva tiene un objetivo. Ese objetivo es cambiar la manera de realizar un trabajo, cambiar algún aspecto de la actuación de una persona o provocar un cambio de conducta.

Michael Neenan y Windy Dryden. Coaching para vivir.

miércoles, 30 de octubre de 2013

LAS 7 DIRECTRICES PARA UNA BUENA RELACIÓN Y COMUNICACIÓN



1.    Acepte a su pareja “tal como es”: No culpe. Acepte que, si mantiene la relación es para encontrarse bien juntos, no para arreglar, reformar o perfeccionar a su pareja. Responsabilícese de sus propios sentimientos. Puede permitirse el influir en su pareja, pero no exigirle que cambie. Y dele también la libertad para que influya en usted. Sí, para que le persuada y le informe.
2.    Manifieste su aprecio con frecuencia: Evite las críticas constantes. Reconozca con frecuencia las cosas buenas de su pareja, aunque sea por pequeñas cosas. Encuentre, descubra  o incluso cree cosas que valora realmente en su pareja y hágalo saber. La sinceridad y la honestidad son muy importantes aquí. Evite una relación de tipo “asesino”, criticando frecuentemente a su pareja.
3.    Comuníquese desde la integridad: Sea honesto respecto a las creencias y las evidencias que estén en desacuerdo con sus propios puntos de vista de lo que está sucediendo. Cuando su pareja tenga razón, admítalo. Sea sincero, pero con tacto. Acepte la existencia de diferentes percepciones de una misma cosa. Establezcan el acuerdo de no castigarse uno al otro y háganlo honestamente. Acuerden que ambos van a ser honestos y que van a creer en la honestidad del otro.
4.    Comparta y explore las diferencias con su pareja:  Explore los desacuerdos con su pareja con el fin de ir hacia un acuerdo en el que salgan ganando los dos, de alcanzar una resolución  que acepte parte de los dos puntos de vista o con el fin de estar de acuerdo en el desacuerdo. Además, este dispuesto a llegar a un arreglo, sin hacerle creer que está de acuerdo cuando, en realidad, no lo está.
5.    Apoye los objetivos de su pareja: No renuncie a su propia integridad ni a sus puntos de vista o deseos importantes, pero vaya hasta donde se lo permita su honestidad para apoyar a su pareja, aun cuando usted esté claramente en desacuerdo.
6.    Concédale a su pareja el derecho a equivocarse: Respete el derecho de ambos a ser una persona falible (su inalienable derecho a cometer errores y a aprender de sus experiencias y errores).
7.    Reconsidere sus necesidades como objetivos que puede alcanzar con posterioridad: Esta es una directriz que le va a permitir trabajar adecuadamente con las otras seis directrices. Cuando no consiga lo que quiera o desee, recuerde que no tiene por qué conseguir lo que quiere, ¡ahora o nunca!
Opte por practicar las siete directrices como un compromiso unilateral, haga lo que haga su pareja. Cada vez que las cosas no le salgan bien, intente descubrir dónde se  equivocó. También puede que tenga algo importante que aprender sobre su manera de hablar o de escuchar.


Como mejorar las relaciones íntimas. Albert Ellis & Ted Crawford. 2003

viernes, 25 de octubre de 2013

Reflexión

"LA VIDA ES COMO UN ARCO IRIS, CUANTOS MÁS COLORES VES, MÁS OPORTUNIDADES TIENES". María del Carmen Vera M.

domingo, 20 de octubre de 2013

LOS CELOS

El tema de los celos es una amenaza real o imaginaria a nuestra relación con nuestra pareja por parte de otra persona (rival). Los celos malsanos se han descrito como “una preocupación irracional excesiva por la fidelidad de la pareja y que carece de bases objetivas” (Bishay y otros, 1996, pag9 ). Si padecemos celos malsanos, podemos inferir lo siguiente: que el “abandono” de nuestra pareja es inminente, que nuestra relación está amenazada cuando no es verdad, las conversaciones de nuestra pareja con otra persona son prueba de infidelidad, que ya no tenemos en exclusiva la atención o el amor de nuestra pareja y que nuestra pareja actúa de una manera que viola nuestros “derechos de propiedad”. Los celos se suelen combinar con otras emociones, por ejemplo: ¿y si me deja? Sin ella no podré vivir” (ansiedad); “si se siente atraído por otra mujer es que me encuentra repulsiva” (depresión); “Le romperé  la cara a ese cabrón por intentar quitármela” (ira). Según Hauck (1982), la causa de los celos no es la desconfianza hacia nuestra pareja, sino la falta de confianza en nosotros mismos: nuestra supuesta incapacidad de afrontar y vencer a rivales reales o potenciales porque nos creemos inferiores a ellos (por ejemplo, por no ser tan atractivos o buenos en la cama).
Cuando sufrimos celos malsanos es probable, entre otras cosas, que busquemos constantemente que nuestra pareja nos confirme su amor (de verdad me quieres?), que controlemos su conducta (“Me dijiste que fuiste al bar el viernes por la noche, pero Juan me dijo que no te vio), que busquemos indicios de infidelidad ( revisarle el celular para buscar conversaciones comprometedoras), que limitemos sus movimientos (“no quiero que vayas a la fiesta de tu oficina) y que la acusemos continuamente de infidelidad (“no me mientas más, sé que la estás viendo”). El resultado más previsible de esta conducta es conseguir que se aleje de nosotros mismos la persona a la que decimos querer tanto!
En los celos leves o moderados (lo que Ellis  [1996] llama “celos sanos”), también inferimos la existencia de una amenaza para nuestra relación pero la usamos como un estímulo para descubrir que puede funcionar mal en la relación e intentar corregirlo de una manera constructiva (por ejemplo: nuestra pareja está harta de que trabajemos tantas horas y de nuestra escasa actividad sexual, y nos comprometemos a dedicarle más tiempo tanto dentro como fuera de la cama). No exigimos la exclusividad de la atención o el amor de nuestra pareja porque comprendemos que puede ser atractiva para otras personas, sin que ello signifique que acabe en la cama con alguien.
Si la infidelidad ya se ha producido y aún queremos salvar la relación, podemos exponer con firmeza qué cambios esperamos en la conducta de nuestra pareja y las consecuencias de una “recaída”. Si somos rechazados por nuestra pareja, no debemos rechazarnos nosotros mismos a causa de ello porque la evaluación que hagamos de nuestra persona está en nuestras manos, no en la suya (“puede que ya no me quiera, pero aún puedo conseguir una pareja si así lo deseo).
En conclusión es importante identificar si “sufrimos de celos malsanos” y buscar soluciones a esto, de manera tal, que en futuras relaciones de pareja nos ahorraremos mucho “sufrimiento” y orientaremos más nuestra atención a disfrutar de la persona que hemos elegido.

Coaching para vivir. Michael Neenan y Windy Dryden. 2002

Adaptación: MC Vera M. Instituto Albert Ellis Colombia

viernes, 18 de octubre de 2013

10 TIPS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN


1. Evita juzgar

2. Intenta no etiquetar

3. Trata de no asumir una posición acusatoria

4. Recuerda no “sacar el pasado judicial”

5. No compares

6. Evita las amenazas

7. Describe tus emociones en vez de atacar o manipular con ellas

8. Mantén tu lenguaje no verbal abierto y receptivo.

9. Expresa mensajes completos y concisos

10. Verbaliza mensajes claros




martes, 15 de octubre de 2013

AUTOACEPTACIÓN INCONDICIONAL



Es importante que empecemos por reconocer que las creencias  irracionales que desatan gran parte de nuestras emociones  y conductas autodestructivas incluyen siempre autoexigencias (tengo que, debo, es necesario que...) Una vez logremos identificarlas, lo siguiente es  combatir activamente esas exigencias absolutistas que nos imponemos y que tantos problemas nos ocasionan.
Para ello, comenzaremos hablando de la  autoexigencia incondicional, una de las actitudes o filosofías que nos ayudarán a evitar la perturbación o al menos, a reducir nuestras tendencias desestabilizadoras. La autoaceptación incondicional  consiste en aceptarse (y quizás valorarse como una persona razonablemente buena) independientemente de la conducta. Es decir, independientemente de que le salgan a uno las cosas bien  o que se gane la aprobación de los demás. Eso no quita que no juzgue lo que hace y como lo hace, porque necesita vivir en el mundo y llevarse bien con los demás. También es posible que uno se marque metas muy altas sobre lo que puede hacer, lo que le gustaría hacer y cuanta aprobación le gustaría recibir de sus familiares y amigos. Sin embargo, en el caso de la autoaceptación incondicional, uno preferiría alcanzar estas metas, pero nunca se las impone como una condición para su bienestar y su aceptación. Además cuando una persona se acepta incondicionalmente no está evaluando su forma de ser basándose en sus metas, sino se acepta existencialmente porque así lo elige. Con la autoaceptación incondicional a uno le debe gustar o no lo que hace y aceptarse incluso cuando no le guste del todo su forma de pensar, sentir y actuar.
Cómo conseguir la autoaceptación incondicional?
·         Decida que es un individuo único, que está vivo y que quiere llevar una vida feliz, libre de  sufrimiento. Esta es la vida que quiere y que elige.
·         Decida seguir adelante y llevar una vida feliz, intentando llevar a cabo muchas actividades (como despertarse en la mañana e ir a trabajar) y convivir cordialmente con otras personas que le ayudarán a seguir vivo y a llevar una vida razonablemente feliz.
·         Para funcionar adecuadamente evalúe las cosas que hace (y no hace), para saber si le ayudan a seguir adelante con su vida y a ser razonablemente feliz. En caso afirmativo, las califica de “buenas” y de no ser así las tacha automáticamente de “malas”. Generalmente también emite juicios de valor sobre las relaciones que tiene con los demás: si se lleva bien con ellos, son “buenos” y si se llevan mal, los califica de “malos”.
·         Decida no dar a su forma de ser, su esencia y su persona una evaluación general. Tenga en cuenta que  a lo largo de la vida los seres humanos realizamos miles de acciones; algunas buenas, otras malas y otras ni buenas ni malas. En consecuencia, es muy probable que juzgarnos globalmente como personas sea inexacto, además de imposible.
·         Cada uno tenemos una personalidad definida (somos únicos), pero es mejor que evitemos valorar o juzgar nuestra forma de ser. Todos llevamos a cabo un sinfín de actividades para conseguir nuestros objetivos de seguir vivos y vivir felices. Recuerde que no somos lo que hacemos, sino más bien un proceso cambiante y vivo. Por este motivo es imposible juzgar nuestro ser con exactitud y rigor.
·         Por lo general, preferimos evaluar nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos a evaluarnos como personas. Sin embargo, no es fácil hacerlo porque tenemos una fuerte tendencia a emitir juicios y valoraciones sobre lo que hacemos y lo que somos, es decir, sobre nuestra forma de ser. Esto es algo que aprendemos de la sociedad, de nuestra familia, los amigos, profesores , medios de comunicación, etc. Nuestra tendencia, tanto innata como adquirida, a autoevaluarnos es tan fuerte que llega un momento en que se convierte en una práctica habitual y automática. Es importante tratar de hacer el esfuerzo de no juzgarse como personas aunque nos cueste.
Cuando se alcanza el estado de autoaceptación incondicional, uno se observa y se dice: “mi forma de pensar, sentir y comportarme es inadecuado y desestabilizadora, pero yo, como ser humano, tengo el poder de moldearla y mejorarla. En mis manos está hacerlo”. Por consiguiente, aceptarnos incondicionalmente nos ayudará a crecer y madurar, mientras que si nos definimos automáticamente  como “malas personas” o “personas poco capaces” sólo conseguiremos limitar nuestra capacidad de desarrollo.
En consecuencia, podemos concluir que “Dado que no soy ni “bueno” ni “malo” al cien por ciento, y dado que tengo control sobre mi conducta, tengo la opción de aceptarme con mis “buenas” acciones y también con las “malas”. Por lo tanto, una vez más, puedo prolongar mi vida y colmarla de felicidad. Además, puedo corregir mis “malas” acciones y aumentar de esta forma las “buenas”, lo cual me permitirá vivir más alegremente

Sentirme mejor, estar mejor y seguir mejorando. Albert Ellis, 2001.
Adaptación: MC Vera M. Instituto Albert Ellis Colombia